Entrevista realizada por Francisco Horacio Romero Albán, Jefe de Redacción de Revista Estrellas.
Publicada en la edición No 44 de junio de 1969.

Por el año 1964, Edgardo Cañizares era uno de mis compañeros y buenos amigos de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Guayaquil. Una noche a la salida de clase me dijo: “Vamos, quiero que me acompañes esta noche a darle una serenata a mi chica”. Ella era nuestra compañera Mercedes Solís. Acepté de buena gana su pedido y con él avancé hasta un bar, donde vivimos unas cervezas hasta minutos antes de su romántico mensaje, que tuvo lugar casi a la medianoche. Bien recuerdo ahora que la última canción de aquella noche fue la que comienza con estos versos
“Llora el recuerdo triste tu elegía
y el corazón en su dolor te evoca;
alma yo sé que nunca serás mía
y sin embargo pienso que algún día
he de juntar mi boca con tu boca
en un beso de dulce idolatría”
Cuando se retiraron los guitarristas contratados, dialogué con Cañizares.
– ¿Qué quieres decirle a ella con la última canción?
– Llegar a su alma…nada más. Para eso la hizo su compositor.
– ¿Cómo se titula?
– No conozco, se la indiqué a los músicos con los versos primeros. ¿Lo sabes tú?
– Tampoco…
Quién sabe si fue Edgardo Cañizares o yo, el primero en enterarse después que aquel pasillo se titula “La oración del olvido” y que su compositor es el guayaquileño Carlos Solís Morán.
Hace unos días, durante mi entrevista con Carlos Solís Morán, hojeando sus álbumes repare en una fotografía.
¿Quién es esta señorita?
– Mi primogénita
– Se parece mucho a una excompañera en la Facultad de Filosofía.
– Mi hija estudió Allí… se llama Mercedes Solís.
– Es la misma.
– Después que obtuvo su título, contrajo matrimonio.
– ¿Quién es el esposo?
– Edgardo Cañizares.
Con esta anécdota de “La Oración del Olvido” comenzó nuestra entrevista con Carlos Solís Morán para este reportaje sobre su vida, trayectoria artística y producciones musicales. Lo titulamos “La oración de olvido” porque esta es su canción más difundida en los actuales momentos, y porque su compositor la considera como la que mayores satisfacciones le ha brindado.
DATOS BIOGRÁFICOS.
Carlos Teodoro Solís Morán nació en Guayaquil, el 4 de enero de 1912 de la unión matrimonial del señor Carlos Teodoro Solís Rugel con la señora Mercedes Adelaida Morán Briones. Su única hermana es la señora Bella Dora Solís de Correa, en cuyo domicilio (Callejón Pasaje 215 y Gómez Rendón) tiene lugar la presente entrevista.
Su instrucción primaria cursó Carlos Solís Morán en el Colegio de Internos Francisco Campos, y tres años de Contabilidad en el Colegio Mercantil cuando éste era dirigido por el matemático Mateos Yanaré. Solís Morán es el único miembro de su familia vinculado con el arte musical.
INQUIETUDES Y EVOCACIONES ARTÍSTICAS.
– Recordemos algo de sus primeros años.
– No tanto como mis primeros años Porque esos transcurrieron de la escuela al colegio, las fiestas y, en fin, todo lo que puede hacer cualquier hombre en esos años. Lo que voy a conversarle es de los veinticuatro años en adelante, porque anteriormente no tuve que ver nada con la música. Ya sobre esta edad, en una propiedad de mi familia, ubicada en una de las esquinas de Maldonado y seis de marzo, me reunía todas las noches con Guillermo Rubira Infante (hermano de Carlos) y cantábamos y tocábamos las guitarras.
– ¿Por simple afición o con algún propósito?
– Porque nos gustaba la música, nuestros pasillos, nuestros valses. Y llegamos a destacarnos, y nos aplaudieron muchas veces públicamente. Éramos el Dúo Rubira Solís. Lamentablemente no había para entonces en el Ecuador casas grabadoras, y nuestras voces, por esta razón, no fueron más allá de las fiestas entre amigos, de las serenatas y los programas musicales en el radio y teatros del Puerto. Bien puede decirse que nos ocurrió lo mismo que a ese famoso Dúo Silva Maridueña formado por Carlos Silva Pareja y Alfredo Maridueña.
Mencionado en nuestra conversación el nombre del inolvidable Carlos Silva Pareja preguntamos a nuestro entrevistado algo más sobre esos años que hoy muchos recuerdan como la época de “Los Tres Carlos”.
“El Doctor Mauro Velásquez Cevallos es el autor de este simpático calificativo de “Los Tres Carlos”, que se refiere a la presencia simultánea en el pentagrama nacional de Carlos Silva Pareja, Carlos Rubira Infante y Carlos Solís Morán. Me llena de agrado de orgullo está considerado junto a estos dos famosos compositores y grandes amigos míos. Silva Pareja fue, para mí, también como un guía en lo que a técnica musical se refiere y fueron sus consejos los que me llevaron a estudiar Teoría Musical en la Escuela de Música del fallecido maestro Nicolás Mestanza. Carlos Rubira Infante, más que colega, es un hermano y con él me reúno siempre para entre versos y guitarras acordarnos de nuestros viejos tiempos de bohemia”.
LA AFICIÓN POR LOS VERSOS.
Los álbumes de Carlos Solís Morán no sólo contienen fotografías y letras de sus canciones; si no también múltiples poemas escritos desde sus años mozos. El lector comprenderá que hagamos esta diferencia porque (aunque lo ideal sería que toda letra de canción fuera poesía) nos encontraremos a cada rato con temas musicales sin espíritu poético. Esta consideración general no incumbe a Carlos Solís Morán, porque en todas sus letras de canciones hay poesía y conocimiento de métrica literaria. Sobre el particular nos dice lo siguiente:
“En el Colegio Mercantil, a insinuación del poeta René Meneses Campos, quién era mi compañero, comencé a garabatear versos. Los primeros que hice fueron los del pasillo “Adiós” Después me dediqué al estudio de la Perspectiva Literaria y a la diaria lectura los grandes poetas, para cultivar el buen gusto. Al mismo tiempo me preocupaba de mantenerme en contacto con gente más preparada en esta materia, como el poeta ambateño Gustavo Egüés Villacreses (autor de la letra “Ambato tierra de flores”) quién, bondadosamente medio por los senderos al romance que es el género preferido que más cultivo”.
Efectivamente el romance es el tipo de poesía preferido por Carlos Solís Morán para plasmar su inspiración. En su obra encontramos un romance de “Viernes Santo” publicado en el “Rincón de Las Musas” de diario El Telégrafo. Un “Romance a Guayaquil”, donde canta Las gestas de la ciudad desde la época de Independencia. También tiene muchos sonetos de carácter romántico. – Cuando abro mis álbumes para escribir nuevos versos, leo los anteriores y me inspiro para mis producciones musicales.
25 AÑOS CON LA GUITARRA.
“La guitarra es el instrumento favorito de Carlos Solís Morán. La toca de este hace un cuarto de siglo, habiendo compuesto con ella todas sus canciones. Con la misma ha logrado muchos aplausos, y hasta la presente, la pulsa para evocar sus buenos tiempos como intérprete, en reuniones con amigos”
“Aprendí los primeros términos antes de los antes de mis 24 años. Me los enseñó un compadre mío llamado José Santana y el guitarrista profesional a Jorge Álava quienes vivían como yo, en el barrio de Maldonado y seis de marzo. En corto tiempo aprendí de ellos todo lo que podían enseñarme. De allí en adelante todo fue cuestión mía, de mi dedicación a las cuerdas, de mi enamoramiento de la música nacional. Más tarde completé estos conocimientos empíricos estudiando en la escuela de música de maestro Nicolás Mestanza”.
El Dúo Rubira-Solís.
Como anotamos anteriormente, Carlos Solís Morán integró, en su juventud con Guillermo Rubira Infante, el dúo Rubira Solís. Veamos qué más nos dice nuestro entrevistado al respecto
“Cuando Guillermo y yo nos sentimos más que aficionados al canto y a la guitarra, decidimos actuar públicamente. Nuestra primera presentación tuvo lugar hace más de 20 años en Radio Ondas del Pacífico, dentro del programa Folclor Ecuatoriano, animado por el señor Miguel Campodónico Muñoz, hoy en Estados Unidos, y Gabriel Vergara Jiménez actual director gerente de Radio El Mundo. De allí en adelante, actuamos en casi todas las emisoras que entonces eran pocas”.
– ¿Cuánto tiempo duró el Dúo Rubira Solís?
– Desde que lo formamos hasta que se desintegró pueden encontrarse unos diez años.
– ¿Acaso se perdió la calidad de sus voces?
– Más que la calidad de la voz perdimos la ilusión. Faltándonos el apoyo necesario y no habiendo las facilidades que hoy para las grabaciones musicales, nos desilusionamos. En otras palabras, la mayoría de edad nos despertó de esos sueños de fama, grandeza, etc., que alimenta todo artista cuando aún no se enfrenta con la realidad. Comprendimos Sr. Periodista que la música no nos daría más para nuestras necesidades y buscamos un modo más efectivo para vivir… así fue como nos convertimos en profesionales del volante, en dos choferes tan sencillos como aquellos cuya mayor ilusión de su vida fue conducir un camión o una camioneta con su licencia profesional.
CARLOS SOLÍS MORÁN EL COMPOSITOR.
– ¿Cuál es el número de sus composiciones?
– Unas doscientas y casi todas están grabadas.
– ¿Todas con letras suyas?
– Sólo unas pocas tienen letras de otros autores; por ejemplo: “A unos ojos”, de Julio Flores; “Canto nuevo” de Rosario Sansores y otras.
– Y del resto de sus versos ¿Qué me dice?
– Guardados en los álbumes esperan la oportunidad de recibir la música. Si la suerte me ayuda, algún día editar un libro con ellos.
– ¿Tiene usted algún sistema especial para componer?
– Nadie puede decir cómo se hacen los versos y notas. Hay momentos en la vida de dos predestinados para esta labor que no puede explicarse. Surgen los versos y los acordes tan espontáneamente que lo obligan a uno a plasmarlos en una cuartilla y en el pentagrama. donde quiera que se encuentre el inspirado y en cualquier circunstancia.
– ¿Necesita usted de algo o de alguien para inspirar su música?
– Sí y no al mismo tiempo. A veces, efectivamente, algo o alguien impresiona el alma de poeta y del músico lo exige un verso y una canción. En otra no… Si usted analiza los versos de mi primer pasillo “Despedida” verá que allí canto a una tragedia que nunca sufrí porque cuando lo compuse era un hombre joven y sin problemas, pues tenía la suerte de contar con mis padres vivos. Esos versos y su música me nacieron porque sí, como se dice vulgarmente.
– ¿Usted mismo escribe sus composiciones en el pentagrama o las dicta con su guitarra a otro, como ocurre con muchos compositores?
– Yo mismo, pues escribo y leo música desde que estudié con el maestro Nicolás Mestanza.
– ¿Arregla también?
– Yo me limito a hacer mis versos, ponerles música, escribirlos en el pentagrama y entregarlos a las casas grabadoras. Allí terminan mis funciones en cuanto a música se refiere. Los arreglos siempre son de otros, Sólo cuando sale el disco me entero de su instrumentación y de sus intérpretes. Afortunadamente, siempre me he encontrado con buenos arreglistas tales como destacado musicólogo quiteño Héctor Bonilla director artístico IFEAS, a quién recientemente entregué siete composiciones mías a grabarse con sus arreglos.
PRODUCCIONES MUSICALES.
Casi todas las composiciones de Carlos Solís Morán, una vez grabadas, han obtenido la popularidad deseada. Pero, como es de suponerse, unas han ido más allá que otras, convirtiéndose, de esta manera en símbolos permanentes de su inspiración. Estas son las que han grabado su nombre con caracteres relevantes en el repertorio de oro de nuestra música.
La enumeración que vamos a efectuar no es precisamente cronológica, pues Solís Morán apenas recuerda la época en que las produjo con las frases: “Esa es vieja” y “esta es reciente”. Tampoco va a contar con los detalles acostumbrados en esta clase de reportajes por la misma razón, esto es por la falta de recuerdos de nuestro entrevistado. Veamos lo que él nos declara sobre sus principales producciones.
LA ORACIÓN DEL OLVIDO.
“Es el pasillo que más satisfacciones me ha dispensado siempre, sobre todo en estos últimos tiempos. Compuse su música ya por 1938 o 1940. No recuerdo bien la fecha, pero estoy seguro de que fue de mi mejor época como compositor, la misma que va desde 1935 a 1948 más o menos. Hablo de mí mejor época cuánto por cuanto la mayor parte de mis canciones fueron compuestas entre dichos años; más no, porque descarte la posibilidad de hacer algo mucho mejor ahora”.
– ¿Cómo llegó a sus manos la letra de “La oración del olvido”?
– Por obra de la casualidad…Fui a una despensa comprar una libra de carne y me la dieron en un pedazo de periódico. Allí encontré esta poesía, más no el nombre del autor, pues el papel había sido cortado al ras del último verso… La leí varias veces, se me grabó y, finalmente compuse la música, allá en Maldonado y 6 de marzo. Cuando se dio a publicidad, puesto que casi todas mis canciones llevan letras mías, el público creyó que también me pertenecían los verso, pero yo con la honradez artística que me caracteriza rechace tal aseveración y públicamente sostuve lo contrario. Prueba de ello Es que en el contrato de grabación con IFESA consta un N.N en la línea relativa al autor literario y así apareció en la etiqueta de la primera grabación realizada por las Hermanas Mendoza Sangurima. Muchos años después me enteré de que esos versos pertenecen al distinguido poeta manabita Vicente Amador Flor Cedeño y que constan en su libro “Romance de ausencia y motivos de ayer” editado por la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo del Pichincha. Para mí es gran honra haber musicalizado tal poesía, por lo que rindo a su autor toda mi admiración y aprecio a la vez que, aprovechando esta entrevista y la gran difusión ESTRELLAS, le solicitó otros versos suyos para llevarlos al pentagrama.
NO TE PRODRÉ OLVIDAR.
“Pasillo de hace veinte años a esta fecha. No tiene ningún motivo especial de inspiración; solo hecho de ser algo que cualquiera piensa y siente por su amada era bastante eran instantes de su enamoramiento o noviazgo. Por esto se constituyó desde el principio en la clásica canción de toda serenata. Esta y casi todas mis producciones las interpreta por primera vez el Dúo Rubira- Solís. Pero la primera grabación corresponde al Dúo Cárdenas Rubira integrado por Carlos Olimpo Cárdenas y Carlos Rubira Infante, en 1946. El nombre de esta canción sirvió, posteriormente, de título de un hombre de doce composiciones, mías, letra y música”.
NO ME DEJES PARTIR.
“Pasillo, de los “viejos”. Simultáneamente con puse su letra y música, casi al amanecer, después de una noche de bohemia. Sentí irrefrenables deseos de cantar no sé a qué ‘e mujer y tomé mi guitarra, un lápiz y un papel de despacho porque no tenía otra mano. “No me dejes partir”, nació entre copas, humo de cigarrillos y tristes recuerdos. A las Hermanas Mendoza Sangurima pertenece la primera grabación”.
SEÑOR YO NADA TENGO.
“Uno de mis primeros pasillos. Fue inspirado en un amor prohibido que no fue más allá de unos instantes de pasión. Para aquella mujer también compuse “Una tristeza más”.
DESPEDIDA.
“Pasillo. Es la primera de todas mis composiciones y tiene nacimiento el año de 1936 en Maldonado y 6 de marzo. Con esta canción, que en algunas grabaciones tiene por título “Adiós” me bauticé como compositor y fueron las buenas opiniones que sobre ella se dieron mis amigos las que me alentaron a seguir componiendo música nacional. Durante mucho tiempo la interpretó el Dúo Rubira-Solís hasta que llegó el disco, interpretado por Maruja y Amelia Mendoza. Posteriormente fue grabado por diferentes artistas. entre ellos Olimpo Cárdenas, Ricardo Parrales Mera, en Colombia, Fresia Saavedra y Luisa Rojas Mendoza, y, últimamente Los Brillantes”.
ETERNO AMOR.
“Pasillo de mi mejor época. Pese a que sus versos dicen mucho, me nacieron espontáneamente, es decir que no fue dedicado a nadie, Maruja Mendoza y Olimpo Cárdenas lo grabaron por primera vez para la marca Orión”.
TE AMARÉ EN SILENCIO.
“Es un vals, letra del poeta René Meneses Campos. Él me dio esos versos hace muchos años; creo que cuando estudiaba en el Colegio Mercantil. Los guardé, hasta que un día me encontré nuevamente con ellos con ellos y decidí musicalizarlos. Fueron inmediatamente grabados por las Hermanas Mendoza Sangurima, sin que lo supiera su autor literario. Este se enteró de que supuse que su poesía y era canción, una noche, mientras escuchaba en su hacienda en Naranjal un programa de música ecuatoriana transmitido por Radio Cóndor. A los meses nos encontramos en la ciudad, y por supuesto, nos fuimos a festejar el vals”.
SUEÑO PIADOSO.
“Es un pasillo con letra del poeta antes nombrado. Fue grabado por vez primera con las voces de las Hermanas Mendoza Sangurima”.
PRESENTIMIENTO.
“Vals grabado por las Hermanas Mendoza Sangurima y dedicado a mi hija Bella Mercedes”.
PERENIGRACIÓN.
“Pasillo de los “viejos”, es un acróstico a mi amigo Samuel Estrella R. Fue grabado por las Hermanas Mendoza Sangurima”.
TUS OJOS.
“Pasillo letra del famoso poeta Julio Flores. Leyendo un libro de versos de este poeta me detuve en esta poesía; que me recordaba a una enamorada de mis años mozos, graciosa y de ojos muy hermosos. Fue grabado por primera vez en las voces de las Hermanas Mendoza Sangurima”.
MI GUAYAQUIL.
“Es un pasacalle y una de mis últimas producciones. Es tal vez la obra que más quiero por el gran cariño que le tengo a esta tierra que me vio nacer. Fue grabado en Estados Unidos para la marca Modimer por las Hermanas Mendoza Sangurima, en su último viaje. Respecto a esta grabación Le ruego transcribir este párrafo de la sección “Candilejas, Ideas y TV” a cargo del periodista ecuatoriano Othón Castillo, en el diario “La Opinión” de Los Ángeles, edición del 24 de septiembre de 1967…” Pude emocionarme con el recuerdo nostálgico de la tierra dejada, la otra noche que asistir a uno de los ensayos para la grabación de un disco que será para el sello Modimer. Pasillo de los tiempos idos de su adolescencia, cuando estudiante Vicente Rocafuerte que en tantas huellas dejaré mi espíritu y otros aires nuevos que se le metieron en el alma hurgando mis lágrimas como “Mi Guayaquil” de Carlos Teodoro Solís Morán”.
QUE LOS NIÑOS VENGAN A MÍ.
“Vals, letra y música mías, compuestas últimamente, cuando prestaba mi servicio en la Sección Transporte de la Empresa Eléctrica de Guayaquil. Me inspiré un amanecer viendo una fila interminable de madres que con sus hijos moribundos esperaban la hora de la consulta en una casa asistencial del Estado. Algunos de esos niños expirarían han antes de llegar al médico en los brazos de sus angustiadas madres. También fue grabado por las Hermanas Mendoza Sangurima”.
SE MUERE NUESTRO AMOR.
“Es un aire incaico compuesto hace poco. No está grabado, pero es otra de las canciones que quiero. Tengo la satisfacción de haberlo cantado con Carlos Rubira Infante, quien fue uno de los mejores intérpretes de mis canciones”.
OTRAS COMPOSICIONES.
“Tome nota de estas canciones, que también están grabadas por diferentes intérpretes, y de las cuales, creo, qué sólo hay que mencionar sus títulos. “Cenizas del ayer, Abandono, ¿Dónde estabas tú?, India sin alma, Falsas promesas, Carnaval, Yo no sé, No te apartes, Yo también quisiera, Vuelve a mis brazos, Ruego, Sin madre, Ya no quiero tu amor, Guayaquil y sus porteñas, Cristo del Consuelo, Vuelve, Despierta y escucha, Pronto volverás. Triste pasión, Nunca podrás amarme, Recordando el pasado, Eterna ausencia, Si nunca has de ser mía, Sin tu amor, Por creer un juramento, Se va mi amor, Guayas venturoso, Hojas caídas, Linda morena, Fruta prohibida. El que te supo amar, Te amaré en silencio, No lo niego, Sin rencor, No cumpliste tu juramento Carmita, entre las que recuerdo”.
LAS PRIEMERAS GRABACIONES.
“Las primeras grabaciones de mis canciones fueron para IFESA. El señor Luis pino Yerovi, cuando Emporio Musical funcionaba en la esquina de Nueve de Octubre y Córdoba tuvo a bien contratar cuatro títulos míos, los mismos que fueron grabados por las Hermanas Mendoza Sangurima con el marco del implacable violinista perfecto Alvarado, trágicamente fallecido cuando el incendio de Radio Quito, en Dúo con su colega Emilio Zúñiga, también fallecido. Fueron los pasillos “Ruegos”, “Cenizas de ayer”, “Por creer un juramento” y el sanjuanito “Abandono”, recientemente grabado en Colombia para Sonolux por Julio Jaramillo y Olimpo Cárdenas. Después de las dificultades ocasionadas al traerse los estambres, se logró estas grabaciones con el mayor de los éxitos, gozando yo entonces, del aprecio invariable de Don Luis Pino Yerovi y Don Carlos Pino Plaza, principales de IFESA. Posteriormente estas piezas fueron grabadas por otros intérpretes como: Dúo Cárdenas Rubira, Lucho Bowen, Eduardo Brito, Hermanas Mendoza Suasti, Dúo Saavedra Rojas, Hermanos Villamar, Los Brillantes etc.”.
PREMIOS Y ESTÍMULOS.
“Sólo tengo dos pergaminos: uno de la Sociedad Cooperativa de Comercio y otro de Radio América, este último concedido durante un programa a beneficio mío organizado por el joven radiodifusor Abelito Albán, pero el mejor galardón para mi vida artística es el aprecio de mis amigos, entre los que debo mencionar al Doctor Armando Béjar Velarde, Decano de la Facultad de Odontología de la Universidad de Guayaquil. Para él y su distinguida familia, mi gratitud invariable por las consideraciones el aprecio que siempre bondadosamente me han dispensado”.
PREGUNSTAS SUELTAS.
– ¿Sólo música nacional ha compuesto usted?
– Puede decirse que sí. Sin embargo, tengo uno que otro tema en ritmo internacional, como el bolero ¿Dónde estabas tú” grabado por Julio Jaramillo?
– ¿Considera correspondida por los demás su labor como compositor durante tantos años?
– Sí, en cuanto a que el público ha brindado una fervorosa cogida a mis canciones y las ubicado en un sitial preferente en eso que usted, a través de sus reportajes, ha dado en llamar “Libro de Oro de Nuestra Música”. Pero, en lo referente al resto… nada. Con todo, tengo la esperanza de que el día que me muera se me quemé un poco de incienso entre recuerdos y discursos sobre mi tumba.
– ¿Sigue usted y obrero del volante?
– Sí señor y lo seré hasta el fin de mis días. Esa profesión es el único medio de vida, que tengo, porque, -se lo repito- la música no da para las necesidades diarias.
– ¿Cómo está usted de salud?
– Dios mediante mi salud ha sido más o menos buena- Pero el segundo semestre del año pasado con traje una bursitis que me paralizó el brazo izquierdo disminuyendo mis actividades y trabajo. Gracias al Dr. Abel Alberto Esquivel Terreros, médico residente del Hospital Luis Vernaza, pude recuperar mi salud. Valga esta oportunidad para presentarle mi público agradecimiento.
– ¿A viajado usted al exterior?
– Nunca, pero si tengo deseos de hacerlo.
– ¿Adónde por ejemplo?
– Siempre he deseado conocer la magnificencia del pueblo norteamericano.
– ¿Alguna posibilidad?
– Ninguna… Esto no pasa de ser un deseo mío.
– ¿Algo más, Carlitos?
– Se ha publicado un Long Play con mi música, titulado “No te podré olvidar” demandando su confección mucho tiempo y dinero, pues tanto en el aspecto interpretativo como en el plantel de acompañamiento estuvo a cargo de los mejores artistas de nuestro medio. Sólo falta ver el resultado económico. Mis regalías correspondientes, entiendo que serán muy satisfactorias, Pues el hombre ha tenido buena aceptación en todo el país; además se está vendiendo en Colombia, Perú y Estados Unidos… A pocos días detenerse este L.P., Gonzalo Castro fue contratado para acompañar en unas grabaciones, en Lima, a Jesús Vázquez; al regreso me informó que mi Long Play, sin estar a la venta en el Ecuador, ya se está vendiendo en Perú. También el Dr. Héctor Martínez, me ha mandado a felicitar desde Nueva York, indicándome que en esta ciudad adquirió mi L.P. y que se está vendiendo mucho.
Entrevista realizada por Francisco Horacio Romero Albán, jefe de redacción de Revista Estrellas.
Publicada en la edición No 44 de junio de 1969.
Transcripción del original. Francisco Xavier Romero Muñoz.
















